lunes, 7 de enero de 2013

Pensieri e parole V

Mucho amor, mucha camaradería, mucha consideración, mucha distancia intelectual.


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Vivimos en una sociedad tan sobresocializada, que no ofrecemos resistencia alguna para clasificar y etiquetar con minucia la basura que producimos en nuestra casa, pero rara vez nos obligamos a sacar la basura de nuestro corazón.

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En tiempos de guerra, hasta el más cruel de los guerreros, tiene extraños momentos en donde se cuestiona por la barbarie circundante.
En tiempos de paz, hasta el más fanático de los pacifistas, tiene frecuentes momentos en donde decide ignorar las ligerezas de sus sueños idílicos de paz eterna.

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No importa la nacionalidad, no importa la raza, no importa la religión, no importa el rango, no importa la fortuna: el máximo anhelo de todos los hombres es no ceder ante los otros hombres.

Es la única condición igualitaria evidente.

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Ante una proposición indecente, el cobarde se viste de valiente, y el valiente queda como un cobarde.

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El hombre moderno vive convencido que se conoce a sí mismo cuando supera todos los límites, cuando es precisamente conocer los límites de esos límites lo que verdaderamente lo libera.
Nuestra vida, nuestra libertad, consiste en conocer el perímetro de nuestra celda.

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Al hombre moderno lo condenan por igual su laxitud moral, su pasividad y suficiencia ante lo abyecto, y su indignación cuando sus anhelos más perversos, no triunfan.

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Más que aceptar abiertamente, la libertad consiste en rechazar tajantemente.

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Igualar la virtud con la vileza, confundir lo lícito con lo ilícito, equiparar anhelos personales con derechos inalienables, es el disfraz con que la maldad ha ganado el premio mayor en esta fiesta de disfraces en la que se ha convertido el mundo moderno.

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No señores, no es miedo a ser normal: asco, compasión, lástima, resultan más precisos.

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Señor progresista: le ruego que cuide y mida sus palabras. La acusación de "medieval" la tomo como un elogio y no como una ofensa.

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Para vivir cómodo y a gusto con las exigencias del mundo moderno, ya no sólo se tiene que "abrir la mente" sino que también se deben abrir las piernas.

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Soñar con un Estado gigante, maquinal, sobreprotector, asistencialista, perfecto, es lo mismo que despertar junto a un funcionario intermedio, eficiente, tiránico, indolente, imperfecto.